JESUCRISTO MEDIADOR DE UN NUEVO PACTO.
Nuestro Señor Jesucristo es actualmente
nuestro Sumo Sacerdote, porque él es quién representa a sus seguidores delante
de Dios Padre. Y no en un santuario hecho por los hombres, sino por Dios mismo
y sus ángeles celestiales. Veamos: Hebreos 8:1 y 2. Ahora bien, el punto principal de lo que venimos
diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del
trono de la Majestad en los cielos, Ministro del santuario, y de aquel
verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre. (Versión
RV60).
A diferencia de los sacerdotes levitas
constituidos en Israel por medio de la ley de Dios a través de Moisés; Cristo
se entrego así mismo en un solo sacrificio por el pecado de sus seguidores.
Veamos: Hebreos 8:3. Porque todo sumo sacerdote
está constituido para presentar ofrendas y sacrificios; por lo cual es
necesario que también éste tenga algo que ofrecer. (Versión RV60).
Cristo es nuestro Sumo Sacerdote en los
cielos, mientras que los sacerdotes Levitas lo hacían solo en el templo terrenal
que era figura y sombra de las cosas celestiales, por eso mismo, nosotros los
cristianos ya no debemos de hacer ningún rito o mandato de la ley de Moisés,
porque sino, estamos diciendo con hechos que Cristo entregó su sacrificio en
vano. Veamos: Hebreos 8:4 y 5. Así que, si estuviese sobre la tierra, ni
siquiera sería sacerdote, habiendo aún sacerdotes que presentan las ofrendas
según la ley; los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas
celestiales, como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo,
diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado
en el monte.) (Versión RV60).
Jesucristo es mediador de un mejor pacto
porque éste esta establecido en las promesas que Dios le hizo a Abraham para
bendecir a todas las naciones a través de su simiente. Veamos: Hebreos 8:6 Pero
ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto,
establecido sobre mejores promesas. (Versión
RV60).
El primer pacto o Antiguo Testamento tenía
como principal objetivo que Israel fuera el buen ejemplo para las demás naciones,
sin embargo, el pueblo de Israel fue rebelde y no cumplió con lo que Dios
quería. Por eso mismo, fue necesario implantar un nuevo pacto, para que todas
las naciones también tuvieran la oportunidad de salvación a través del Hijo de
Dios. Veamos: Hebreos 8:7. Porque si aquel primero
hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el
segundo. (Versión RV60). Los “cristianos”
y otras sectas que insisten en poner en vigencia el antiguo pacto, están en
desobediencia a Dios, quién ya dio el antiguo
pacto por anulado. (Véase 2ª.
Corintios 3:14).
Actualmente, ni siquiera para los Judíos esta
vigente el antiguo pacto, porque Dios estableció el nuevo pacto incluso para la
casa de Judá e Israel. Veamos: Hebreos 8:8. Porque reprendiéndolos dice: He aquí vienen
días, dice el Señor, en que estableceré con la casa de Israel y la casa de Judá
un nuevo pacto; (Versión RV60).
Actualmente, los Judíos que quieran salvarse tendrán que hacerlo a través de
Cristo, porque el nuevo pacto dice claramente que no hay otro nombre dado a los
hombres en donde se pueda ser salvo.
El pueblo de Israel fue abandonado por Dios
por su desobediencia a su primer pacto, ellos desobedecieron a Dios aún viendo
todos los milagros físicos que Dios les mostró. Veamos:
Hebreos 8:9. No como el pacto que hice con sus padres el
día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos
no permanecieron en mi pacto, y yo me desentendí de ellos, dice el Señor. (Versión
RV60). Dios bendiga su vida. Amen.

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